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El Adviento es uno de los tiempos litúrgicos más importantes dentro de la Iglesia Católica. Marca el inicio de un nuevo año litúrgico y comprende las cuatro semanas anteriores a la Navidad. Su propósito es preparar el corazón y la vida de los fieles para celebrar el nacimiento de Jesucristo, así como para renovar la esperanza en su venida final.
Un tiempo de espera activa
La palabra Adviento proviene del latín adventus, que significa “venida” o “llegada”. Durante este periodo, los católicos viven una espera activa, que combina la reflexión espiritual, la oración y el llamado a mejorar la relación con Dios y con los demás.
La Iglesia invita a los fieles a meditar sobre un doble significado:
La llegada histórica de Jesús en Belén, celebrada cada 25 de diciembre.
La venida futura de Cristo, cuando regresará al final de los tiempos según la fe cristiana.
Una de las representaciones más conocidas es la corona de Adviento, elaborada con ramas verdes que simbolizan la vida y la eternidad. Sobre ella se colocan cuatro velas, generalmente tres de color morado y una rosada:
Primera vela (morada): la esperanza
Segunda vela (morada): la fe
Tercera vela (rosada): la alegría
Cuarta vela (morada): la paz
Cada domingo se enciende una vela, recordando que la luz de Cristo se acerca más con cada semana que pasa.
Un llamado a la conversión
El Adviento es también un tiempo de reflexión sobre la vida personal. La Iglesia invita a los creyentes a realizar actos de humildad, caridad y reconciliación. Muchas comunidades celebran retiros, actividades solidarias y oraciones especiales para vivir este periodo con mayor profundidad.
Más que una simple preparación para la Navidad, el Adviento es un camino espiritual que renueva la esperanza cristiana, fortalece la fe y orienta a los creyentes hacia una convivencia más fraterna. Este tiempo litúrgico recuerda que la verdadera luz llega a los corazones cuando se vive con amor, servicio y esperanza.
Estación de radío
Dios todo poderoso
Necesitamos que llenes de tu luz y de tu amor a todas las personas que a lo largo y ancho del mundo, profesamos la fe cristiana, católica.
Jesús te ama
Dios, Padre de bondad y de amor, que quisiste llamarnos a formar parte de tu familia: la Iglesia; escucha nuestra oración humilde y confiada.